Dragon Ball marcó a comienzos de los años noventa un antes y un después en la visión que se tenía del anime japonés en Occidente.
La historia comienza en un pequeño pueblo de los Alpes suizos. Una escena tremendamente bucólica: abejas, margaritas, una niña pequeña, caperuza roja, mofletes sonrosados y una cabrita llamada “Copo de nieve”.
En septiembre del año pasado, el director japonés Hayao Miyazaki convocó una multitudinaria rueda de prensa. Acudieron más de seiscientos periodistas de varios países, para escuchar cómo el director anunciaba su retirada.
Desde esta plataforma hemos hablado ya, en varias ocasiones, del shônen (manga dirigido a un público juvenil y masculino). Quizás sea un buen momento para abordarlo con algo más de profundidad
Muchos pensábamos que One Piece iba a empeorar. Su desarrollo era demasiado bueno. En algún momento tenía que quebrarse la línea de calidad. Pero nos equivocábamos.
Shingeki no Kyojin. Hajime Isayama. Editado por Kōdansha en Bessatsu Shōnen Magazine. En España por Norma Editorial (Ataque a los titanes).
Naruto Shippuden, de Masashi Kishimoto. Editado por Shūeisha en ShūkanShōnenJump. En España por Ediciones Glénat (Naruto Shippuden). Naruto Shippuden es decepcionante. Por muchas causas, y cada día un poco más.